Abril 19: Amores gibareños para un festival de cine

En el día de ayer miércoles, las jornadas del FIC Gibara, estuvieron matizadas por lo más representativo de la cultura gibareña. La mañana inició con la proyección del documental Navegando en un pentagrama del realizador Roly Peña. En un sentido homenaje a la figura de Manuel Galván, el conversatorio El Taguabo de Gibara, contó con la presencia de Natalia Bolívar y la conducción de Reynaldo González.

Galván comenzó su carrera artística en 1944 como guitarrista en la orquesta Villa Blanca, de Gibara y a partir de 1948 como pianista en la misma orquesta hasta 1956.

Uno de los músicos cubanos más importantes de los últimos cincuenta años, guitarrista, compositor y productor, en 1963 se incorporó como guitarrista y director del cuarteto vocal Los Zafiros, donde permaneció por espacio de diez años.

Al terminar con este grupo por solicitud propia, pasó a la Dirección Nacional de Música como guitarrista acompañante, hasta que se creó el grupo Batey, el cual dirigió por espacio de 23 años hasta su jubilación.

En 1998, Galván pasó a formar parte de la Vieja Trova Santiaguera por espacio de dos años combinando este trabajo con grabaciones y giras del Buena Vista Social Club, donde se mantuvo hasta su muerte.

Mi jíbara Gibara, tema musical del spot del Festival compuesto por Andrés Levin, es un merecido homenaje a este guitarrista y compositor cubano.

En la tarde, ocurrió la exposición fotográfica Contrastando Espacios, del Proyecto Voces del Audiovisual, en el Museo de Historia Natural

Desde abril del 2010 se realiza en Gibara este espacio de participación en el audiovisual, que posibilita la vinculación y el intercambio de información en el uso y manejo de nuevas tecnologías. La estrategia de fomentar talleres de creación audiovisual para niños, niñas y adolescentes se desarrolló en el contexto de la 8va y 10ma edición del Festival Internacional de Cine Pobre Humberto Solas.

Hacia la Casa del Cultura se trasladaron los participantes del evento para disfrutar de la actuación de Jorge Enríquez Caballero en su monólogo de Kid Chocolate. La obra que intenta ubicar en su época y contexto al mítico boxeador, le ha valido al acto el premio de interpretación masculina, Adolfo Llauradó.

Una vez más la iglesia de Gibara se sumó a las festividades, y si en el día martes acogió la exposición El tercer trazo de Peter Nadin, el miércoles sirvió de pantalla para la presentación del Maping: Camino a la luz. Esta iniciativa de Ma`bulla Maping Project, con el apoyo de Producciones Caminos, estuvo dedicada al Festival Internacional de Cine de Gibara, a los treinta años del Centro Martin Luther King y a los 200 años de la fundación de la Villa de Gibara.

La noche se vistió de filin y boleros, pues Pancho Céspedes, un total enamorado de Gibara, volvió por segunda a la Plaza da Silva y con amores como ríos los asistentes al concierto cantaron junto a Céspedes, un habitual en las bandas sonoras de los cubanos, pero que nunca deja de emocionar al verlo en vivo y a todo color.

Ver galería

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 × 2 =