Las figuraciones sugestivas de Bonachea

El arte de Juan Vicente Rodríguez Bonachea muestra una sexualidad tropical que la distingue en el escenario insular. Tropical en el sentido de sus múltiples figuraciones casi surrealistas y de un trazado sugestivo, voyerista, cómplice, corporal…

Onírica y traslúcida, la mirada de Bonachea penetra un mundo de cuerpos e insinuaciones donde lo real otorga espacio a las metáforas en sus trazos de figuras alargadas y desnudas…

Muestra de ello es la exposición El Bona, que puede apreciarse en el patio interior de la Casa de Cultura Municipal de Gibara a propósito del Festival Internacional de Cine 2017.

Unas doce obras en diferentes estilos, donde predominan, unificadores, el trazo seductor y los colores de Bonachea, muestran el quehacer de un artista fallecido en plena madurez de su trabajo.

En Bonachea encontramos las tipologías tropicales, los árboles, las aves… Los colores traslucidos, azulados, humeantes… Los cuerpos curveados, alargados, desnudos. Los rostros enigmáticos y casi triangulares que caracterizan sus obsesiones. Los placeres de la posesión, y de la mirada poseída y que al mismo tiempo posee…

En su obra, las miradas a la sexualidad y el erotismo funcionan como espacio de resistencia en la plástica cubana. Asimismo, la imagen de José Martí como posibilidad de acercamiento y subversión de una Historia construida sobre la base de la fría y distante figura del Héroe impoluto.

No quepa duda: Bonachea es —sigue siendo— un artista esencial para comprender las bifurcaciones de las artes visuales cubanas en los últimos tiempos. Su romance, voyerista en el mejor sentido de la palabra, es con el arte y sus amplitudes. O mejor: su romance es con el mundo pero siempre a través del arte.

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