palabras de Jorge Perugorria

Palabras de Jorge Perugorría

PRESIDENTE FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE GIBARA

En el año 2000, durante el rodaje de Miel para Oshún, bajo la dirección del maestro Humberto Solás, conocí Gibara. Me la presentó como quien te presenta un viejo amor, una novia olvidada de la juventud, de la época de Lucía, que el cine volvía a poner en su camino. De ese reencuentro nació este Festival.

Solás se encontraba en medio de otro gran desafío como creador. Estaba rodando la primera película cubana en formato digital, de bajo presupuesto y con un equipo reducido. Como el artista visionario que siempre fue, comprendió que ese cine independiente era el único camino posible para el cine cubano y para el cine de autor, sobre todo hecho por los jóvenes.

Cine Pobre no quiere decir cine carente de ideas o de calidad artística, sino que se refiere a un cine de restringida economía que se ejecuta tanto en los países de menos desarrollo o periféricos, así como también en el seno de las sociedades rectoras a nivel económico-cultural, ya sea dentro de programas de producción oficiales, ya sea a través del cine independiente o alternativo.[1]

Este año celebramos la duodécima edición del Festival y es para mí un honor y un compromiso cuidar esta criatura que nació del amor del maestro a Gibara, a su gente y al cine.

Mi reconocimiento a la familia Solás, en especial a Sergio y Aldo Benvenuto, que ayudaron al maestro a hacer realidad este sueño, e incluso lo continuaron sin él durante unos años. Mi reconocimiento también a Lester Hamlet, que dejó de hacer dos películas por hacer dos ediciones de este Festival.

Al ICAIC y a las autoridades de Gibara y Holguín, por haber defendido el Festival en los momentos más difíciles.

A todos los artistas que han colaborado con el Festival desde que Humberto hizo el primer llamado.

A todo el equipo que ha trabajado y trabaja con entusiasmo y amor en el Festival.

A los gibareños, que desde el 20 al 24 de abril vestirán de cine la Villa Blanca de los Cangrejos, para celebrar junto a sus invitados su cumpleaños 200.

[1] Tomado del Manifiesto del Cine Pobre

 

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