Una experiencia española de cine pobre

Dos jóvenes de Valencia llegan al 12mo Festival Internacional del Cine Pobre de Gibara para mostrar su manera de hacer cine independiente. Por supuesto, no es lo mismo hacer cine “pobre” en España, los Estados Unidos o Cuba. Por eso el intercambio de experiencias en diferentes partes del mundo fascina a Lina Badenes, productora, y a Javier Polo, director.

Badenes llega a Cuba a través de la ayuda del Programa para la Internacionalización de Cultura Española (PICE). Aunque ha participado en otras ocasiones, trae ahora un largo documental llamado En tierra extraña, con la dirección de Iciar Bollain y la producción de ella misma. El tema va de la emigración española en busca de trabajo.

Pero lo que la une a su colega Javier Polo es la puesta en competencia del largo documental Europa en 8 bits y de un corto de ficción titulado El elevador, basado en la “vida” de un viejo ascensor, contada en primera persona, donde narra su visión del mundo y cómo interactúa con las personas.

Este corto contó con la producción de ¡Uy qué miedo! Producciones y de Turanga Films.

 

javier-poloJavier Polo, director

¿Cómo funciona hacer cine pobre e independiente en España?

Javier: Hoy por hoy es difícil la situación en España, no es el mejor momento para conseguir apoyo, pero a la vez ha evolucionado la tecnología lo suficiente como para abaratar los costes y tenemos acceso a equipos lo suficientemente buenos como para filmar y contar una historia con pocos medios.

Lo que tratamos es de hacer un producto que sea vendible, que sea comercial, sin fronteras, que sea internacional y que le pueda interesar a la gente.

Sin embargo, las ideas que defiende un evento como el Festival del Cine Pobre de Gibara contrastan con los preceptos de la industria cultural hegemónica, donde se rige el contenido por las posibilidades comerciales del producto…

Javier: Pero una cosa no quita la otra. Por un lado está muy bien hacer un cine de protesta, con mucho elemento político detrás, pero sí debe ser un producto interesante y bien ejecutado. Creo que hay un interés a nivel mundial sobre temas que nos pueden afectar a todos y esto no quita que se pueda hacer bien. No creo que el cine independiente se tenga que traducir a baja calidad o a bajo interés o a un arma política, sino que tiene que ser bien realizado y bien producido. Si lleva a la reflexión a la gente y toca de cerca a los que están en el poder, pues bienvenido. Pero creo que podemos llevar las dos cosas.

Lina: Cuando decimos comercial no estamos hablando de puro entretenimiento. Hablamos de hacer cine que se pueda vender. Que las teles lo quieran comprar dentro y fuera de España. Nos referimos quizás a un cine que no es rentable en la producción pero sí en las ventas. Porque de algo tenemos que vivir. Ahora bien, con menos de 300 mil euros se puede hacer cine, ya sea documentales o cortos. Así que el cine pobre para mí lo que marca en realidad es un género. Por ejemplo, si nos guiamos por ese tope todos los documentales y cortos serían cine pobre.

¿Qué otras variantes pueden tener para garantizar ganancias?

Javier: Nosotros tenemos la ventaja de que nos dedicamos mucho al mundo de la publicidad. Estamos acostumbrados a ser nosotros mismos los técnicos, no hemos tenido que contratar a mucha gente para filmar o para la posproducción. Eso siempre ayuda. Pero los proyectos siempre se piensan no solo por el placer de realizarlos sino para ganar dinero. Tenemos que pensar en cómo rentabilizarlos y en cómo el arte y la cultura necesitan apoyo, distribución. Es un oficio, no solo somos unos apasionados del cine, sino que nos dedicamos a esto y vivimos de esto.

¿Por qué participar en el Festival del Cine Pobre de Gibara?

Javier: Esta para mí es una oportunidad, un reconocimiento a mi trabajo. Anima mucho poder participar, porque cuando estás en vías de empezar un proyecto o terminas otro, necesitas de tales estímulos, de conocer a otra gente que hace lo mismo que tú de diferentes maneras. El Festival establece ese nexo entre muchas personas, y es muy enriquecedor a nivel teórico. Ojalá se haga de nuevo todos los años.

Por otra parte, Cuba me ha sorprendido mucho y me han gustado el buen humor y la alegría del cubano. Es como un viaje al pasado, es como volver a la España de mis abuelos. Pero también es diferente porque hay elementos muy particulares de Cuba, como una mezcla. Ojalá pueda regresar de nuevo.

En el caso de Lina, ha trabajado el tema Cuba otras veces y lo hará nuevamente en agosto, ¿por qué hablar de Cuba y no de otro lugar? ¿Es una especie de moda?

Lina: Nos parece que Cuba a nivel histórico puede ser significativo, porque puede ser que en algún momento cambien las cosas y queremos retratar lo que está pasando ahora. Pero sobre todo queremos retratarlo a través de la mirada de los adolescentes cubanos; empoderarlos con las herramientas y que ellos mismos nos cuenten qué está pasando en su entorno. Tener la mirada de adentro y no la del extranjero solamente.

Esta entrevista se hizo con la colaboración con la colaboracion de OnCuba

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